Siguiendo con la espiritualidad de Enero este libro de un alto tenor místico con una encarnación profundamente concreta bajada por un hambre tan humano, renovado y conciliar como Leonardo Boff.
Hay un texto de San Alberto Hurtado que se titula "Hacer de mi vida una Misa Prolongada", Boff nos introduce al misterio espiritual de la presencia de Dios en la vida de uno.
A partir del concepto de sacramental u objeto de un uso particular que guarda un recuerdo de diferentes acontecimientos de la historia de la humanidad o personal Boff nos lleva a asimilar la idea de que un objeto, lugar circunstancia o momento puede encerrar para nosotros un mayor significado que su mera existencia material por el hecho de haber establecido una intersubjetividad personal o social con él.
Así por medio de relatos completamente concretos sobre el jarro de lata de la infancia, sobre el tabaco que fumaba el padre o sobre el maestro que nos enseño algo especial, etc. nos hace captar la idea de sacramental y de que una persona espiritual puede significar toda su vida como lo decía el padre Hurtado en nuestra cita.
Pero no se queda allí, una vez presentado "el universo captado por el ser" a decir de Walt Whitman esos objeto pueden reflejar parte de la historia de amor o salvación, Es el propio Espíritu Santo que se manifiesta en esta actitud fenomenológica dándole trascendencia a los objetos.
Así con esta nueva mirada sobre la vida y sobre las cosas de la vida convertidos en sacramentos de Dios. Nos introduce no a un concepto dogmático de los 7 sacramentos, sino a la experiencia de percepción de Dios en la vida de su pueblo por medio de los sacramentos de la iglesia.
A decir de San Alberto Hurtado, el cual no es citado por Boff sino por nosotros, hacer de la vida una misa donde cada mañana se entrega nuestra vida en acción de gracias y gloria a Dios y cada día neutra vida es partida como pan para alimentar a los hermanos en el sacrificio del atalar.

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